Gacetilleros, gansos y embaucadores »
Las tecnologías avanzadas nos devuelven, de alguna manera, a la prehistoria del periodismo. En la sociedad de la información los canard parisinos y los menanti o gazzettanti venecianos campaban por sus respetos. En la Red, las noticias se mezclan con los rumores, los engaños y las fantasías, se venden por menos de una gazzetta, porque se ofrecen de forma gratuita y buscan su refugio económico en las prácticas de la antigüedad clásica. Como Horacio, aspiran al mecenazgo de algún emperador, aunque aparentemente tenga el aspecto de una botella de Coca-Cola.
Juan Luis Cebrián publica “El pianista en el burdel”