El turístico pueblo de Valle Gran Rey, en La Gomera, lleva más de tres meses sin cobertura después de que los vecinos del barrio de La Calera, algunos de ellos afectados de cáncer y problemas tiroides, decidieran desactivar la antena telefónica que da cobertura a esta localidad.
El gran mito de nuestro tiempo es el progreso. Se acepta comúnmente que vivimos mejor que nuestros antepasados cuando lo cierto es lo contrario: estamos atrapados por la técnica y una lógica de la economía que nos lleva a la autodestrucción.
Nunca dejará de sorprenderme la actitud suicida adoptada por las editoriales ante el libro electrónico.
Dejo la cátedra porque no me pude comunicar con los nativos digitales. No entiendo sus nuevos intereses, no encontré la manera de mostrarles lo que considero esencial en este hermoso oficio de la edición. Quizá la lectura sea ya otra cosa con la que no me pude sintonizar. De pronto ya no se trata de comprender un texto, de dialogar con él. Quizá la lectura sea ahora salir al mar de Internet a pescar fragmentos, citas y vínculos. Y en consecuencia, la escritura esté mudando a esas frases sueltas, grises, sin vida, siempre con errores. Por eso los nuevos párrafos que se están escribiendo parecen zombies. Ya veremos qué pasa dentro de unos pocos años, cuando los alumnos de mi último semestre de clases tengan treinta y estén trabajando en editoriales, en portales y revistas
“Mi temor con Internet y el libro electrónico es que banalice la literatura”
Many of us take for granted that technology is the brightest spot in the economy, where most of the innovation and job creation occurs. But if you look more broadly at the impact of technology across every industry, it doesn’t look so great. Technology makes businesses more efficient, often by eliminating the need for repetitive tasks and the workers who do them. We are not replacing those jobs with enough new, higher-skilled ones to make up for the loss.
It started June 25, 2008: “Testing, testing. Is this thing on?” My first tweet. I began by trying to make a few friends laugh. I had no idea how quickly tweeting would consume me. Before long I was posting 20 to 30 times a day, seven days a week. Some of my posts were funny, some sad, some vaguely existential — “Living happily ever after is killing me” — some flirty, some filthy. I posted daily for three years with only one exception — the day my father-in-law died. Eventually, I attracted about 25,000 followers. Not bad for a noncelebrity.
There is a good deal of truth in that. But it misses a crucial change that economists are loth to accept, though technologists have been concerned about it for several years. This is the disturbing thought that, sluggish business cycles aside, America’s current employment woes stem from a precipitous and permanent change caused by not too little technological progress, but too much. The evidence is irrefutable that computerised automation, networks and artificial intelligence (AI)—including machine-learning, language-translation, and speech- and pattern-recognition software—are beginning to render many jobs simply obsolete.
La presidenta de Santander U.K. esgrimía también que el Real Decreto de 2001, que limita las emisiones radioeléctricas, había podido quedar obsoleto ante los avances de la ciencia durante la última década. La sentencia considera que Ana Patricia Botín “no ha aportado pruebas de las tesis científicamente prevalentes, en atención a los riesgos desconocidos en el momento en que la disposición reglamentaria fue dictada”.
Cuando la memoria de una persona deja de ejercitarse porque para ello cuenta con el archivo infinito que pone a su alcance un ordenador, se entumece y debilita como los músculos que dejan de usarse.
It’s simple: Because everyone can download books and newspapers, everyone who works at bookstores (he notes Borders going out of business) or the publishing industry, or for textbooks, will lose their jobs to the people making iPads in China.
Hasta tal punto el alcalde las considera perniciosas que se refirió a ellas como “la peste” y “el quinto jinete del apocalipsis”. En este sentido, aclaró que “mientras no se tomen medidas, porque aquí no hay reglas, uno insulta al que le da la gana, suplanta a quien le da la gana y no hay respeto ni a las exposiciones ni a las argumentaciones”, señaló.
Many authoritarian regimes have already established a very active presence online. They are constantly designing new tools and learning new tactics that range from producing suave online propaganda to cultivating their own easily controllable alternatives to services like Facebook or Twitter.
Concretamente, ha advertido a los jóvenes sobre la atracción de las redes sociales que propician una estilo de vida “virtual” y “vacío” de encuentros y relaciones “verdaderamente personales” y ha insistido en que los jóvenes no sólo están expuestos a la “influencia desorientadora del relativismo” y de una actitud guiada por la “indiferencia hacia el bien”, sino también por una coyuntura histórica caracterizada por “una crisis económica, socio política, cultural y ética con pocos precedentes”.
Que la gente se apasione por la música y la escuche es lo importante, paguen o no por ello, asegura. No obstante, se muestra reticente con la red: “Internet se nos ha ido de las manos”, comenta la artista que cree que los artistas ganarán esta batalla “porque la música seguirá siempre viva”.